Los artículos sobre la situación ecológica de la Tierra pueden haber suscitado no pocas angustias. En estos tiempos, la tranquilidad sería una irresponsabilidad. Todos y cada uno debemos actuar rápido y juntos porque todo es urgente. La inacción es cara, muy cara. Tenemos que movilizarnos para definir un nuevo rumbo a nuestra vida en este planeta, si queremos seguir viviendo en él.
La Tierra ha cambiado, ha empezado el tiempo de la conciencia de los cambios, están presentes los que nos parecían más perennes: la persistencia de la vitalidad de la Tierra, el equilibrio de la biosfera y la inmortalidad de la especie humana. Todas estas realidades están experimentando un proceso de caos.
Comienza la era de la mano extendida y abierta para construir, arrimando todos el hombro, en colaboración y solidaridad, hemos de decir adiós al individualismo y dar la bienvenida a la cooperación de todos con todos.









